Con motivo del décimo aniversario de la Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis y en el marco del 55º Encuentro Nacional de Rectores y Formadores para los Seminarios Mayores, hemos tenido el privilegio de conversar con Mons. Jorge Carlos Patrón Wong, Arzobispo de Puebla. Su testimonio es invaluable, pues no solo es un gran conocedor de la realidad española, sino que participó activamente en la creación de este documento clave durante sus ocho años de servicio en el Dicasterio para el Clero de la Santa Sede.
La entrevista nos ha dejado una mirada profunda sobre lo que ha significado este documento para la Iglesia universal, pero, muy especialmente, ha puesto en valor el extraordinario camino recorrido por la Iglesia en España durante esta última década.
Un cambio de paradigma: De la academia a la vida
Mons. Patrón Wong recordó que la gran intuición detrás de la Ratio de 2016 —impulsada ya desde los tiempos de Benedicto XVI e iluminada por el magisterio del papa Francisco— es comprender que la formación sacerdotal va mucho más allá de la mera preparación académica.
El documento propone una formación integral que abarca todas las dimensiones de la persona (humana, espiritual, intelectual y pastoral) y que no se limita a los años de seminario, sino que es un proceso continuo que abarca toda la vida del sacerdote. El objetivo no es otro que configurar pastores que sean, ante todo, «discípulos misioneros» con el corazón de Cristo.
España, un ejemplo de acogida y aplicación
El punto más destacado de la conversación ha sido el reconocimiento explícito a los avances de nuestro país. Mons. Patrón Wong ha subrayado que España ha sido pionera a nivel mundial en la aplicación de la Ratio Fundamentalis.
¿Cuáles han sido los frutos concretos de este esfuerzo en nuestro país?
- El primer Plan Nacional: España fue la primera Conferencia Episcopal del mundo que, apenas tres años después de la publicación de la Ratio Universal, elaboró y aprobó un Plan Nacional de Formación que asumió todo el nuevo espíritu y actitud del documento vaticano.
- La primera en hacer balance: Hoy, diez años después, la Iglesia española vuelve a ser pionera al detenerse a hacer una revisión profunda para evaluar los aciertos y afrontar los retos futuros.
- Reestructuración de las etapas: Se ha implementado con éxito la nueva pedagogía progresiva que propone la Iglesia, asumiendo claramente la etapa del curso propedéutico, la etapa discipular (antiguos estudios filosóficos) y la etapa configuradora.
- Una formación comunitaria: Uno de los grandes logros en España es que la formación ha dejado de verse como algo aislado para un «grupo selecto». Hoy, el seminario se vive en relación directa con la comunidad cristiana, integrando a familias, laicos y vida consagrada en el proceso madurativo de los futuros sacerdotes.
- Unidad en la diversidad: Se ha logrado aplicar un plan común que respeta la rica diversidad de las diócesis españolas, adaptando la formación tanto a las grandes urbes (como Madrid o Barcelona) como a las realidades de las diócesis más pequeñas y rurales.
Retos para el futuro: Presencia y Comunión
De cara al futuro y al discernimiento de los candidatos, el Arzobispo de Puebla dejó un mensaje claro para los formadores: acompañar significa presencia. El formador de hoy no es un simple maestro académico, sino un testigo que debe crear un clima de comunidad formativa.
Como consejo final para los próximos diez años de camino en España, Mons. Patrón Wong lo tiene claro: «Que sigan haciendo lo que están haciendo bien». Animó a los obispos, rectores y formadores a mantener el diálogo, la comprensión y la participación, pilares que han permitido a la Iglesia española vivir este proceso de renovación en una profunda y fecunda comunión.
Desde la Comisión Episcopal para el Clero y Seminarios, agradecemos profundamente a Mons. Patrón Wong sus palabras de aliento y su cercanía con nuestros seminarios. Su visión nos impulsa a seguir trabajando con ilusión en la formación de los pastores que la Iglesia y el mundo de hoy necesitan.
