Oración · Seis maneras de rezar · 03

Ofrecer una Misa por las vocaciones

Cuando participes en la Misa, lleva contigo una intención especial: pide al Señor por las vocaciones sacerdotales, por los seminaristas de tu diócesis o por un joven que está discerniendo su vocación. Une esta intención a la ofrenda de Cristo y ofrécete también tú con él.

No necesitas decirlo en voz alta. Basta con que lo pongas ante Dios en la oración.

¿Por quién quieres ofrecer hoy la Eucaristía?

La selección sirve para personalizar la oración. No constituye una solicitud de celebración de Misa.

Oración para ofrecer la Eucaristía

Señor Jesús,
al participar hoy en la Eucaristía,
quiero unirme a tu entrega de amor
y poner ante Ti las vocaciones sacerdotales.

Te pido por los jóvenes
a quienes sigues llamando a seguirte.
Que sepan reconocer tu voz
y encuentren la libertad y la valentía
para responder con generosidad.

Te encomiendo a los seminaristas.
Que crezcan en la amistad contigo,
en el amor a la Iglesia
y en el deseo de servir a sus hermanos.

Bendice a quienes los acompañan
en su camino de formación
y a las comunidades cristianas
donde nacen y maduran las vocaciones.

Al ofrecerte hoy esta intención,
te pido que sigas dando a tu Iglesia
pastores según tu corazón,
capaces de entregar su vida
por el Evangelio y por tu pueblo.


Señor, recibe esta oración
unida a la ofrenda de tu Iglesia
y haznos generosos para responder a tu llamada.Amén.

Un gesto para llevar a la práctica

Lleva esta intención a tu próxima Eucaristía. Cuando participes en la Misa, recuerda especialmente a las personas por las que deseas rezar. Durante la presentación de los dones, ponlas en silencio ante el Señor y une tu oración y tu propia vida a la ofrenda de Jesús, junto con toda la Iglesia.

Si lo deseas, también puedes acudir a tu parroquia y pedir que se celebre una Misa por las vocaciones sacerdotales.

¿Cuál es la diferencia? Cualquier fiel puede participar en la Misa ofreciendo a Dios una intención personal. Pero también puedes pedir al sacerdote que celebre la Misa por esa intención. En ese caso, el sacerdote la asume expresamente al ofrecer el sacrificio de Cristo en nombre de toda la Iglesia.