¿Qué es realmente el sacerdocio?

No es lo que imaginas

Es entrar hasta el fondo en la historia de las personas: sus dudas, sus heridas, sus preguntas, sus alegrías.

Es vivir más hondo.

Es dejar que Dios los ensanche.

El sacerdote no se define por lo que deja atrás, sino por lo que pone sobre la mesa: su tiempo, su energía, su corazón… su vida entera.

¿Qué significa en la práctica?

No por obligación, sino por amor. Hacer de la propia existencia un regalo para Dios y para los demás.

Estar cuando alguien duda, cuando alguien cae, cuando alguien necesita empezar de nuevo.

Hacer presente a Cristo en la Eucaristía y en los sacramentos, en medio de la vida cotidiana.

Aprender a querer sin poseer, sin buscar reconocimiento, con un corazón disponible para todos.