Pero yo...
No soy perfecto
Claro que no. Nadie empieza siendo “el candidato ideal”. La vocación no nace de la perfección, sino de la disponibilidad. Dios no llama a los impecables, llama a los que están dispuestos a dejarse trabajar por Él.
Tengo dudas
Las dudas no son el enemigo. A veces son el comienzo de un discernimiento serio. Preguntarse, buscar, incluso no tenerlo claro… puede ser una señal de que te estás tomando la vida en serio.
Me da miedo dejar algunas cosas
Es normal. Toda decisión importante implica dejar algo atrás. Pero la cuestión no es solo lo que se deja, sino lo que se gana. El miedo no significa que no sea tu camino; significa que lo que está en juego es grande.
No sé si encajo
El sacerdocio no es un molde rígido. No hay un “tipo estándar” de sacerdote. Dios no llama perfiles prefabricados; llama a personas concretas, con su historia, su carácter y su modo único de ser.
Quizá no tengas todas las respuestas.
Quizá no lo veas claro.
Pero la vocación no se descubre resolviéndolo todo de golpe.
Se descubre caminando, preguntando, hablando, rezando.
No necesitas estar seguro de todo.
Sólo necesitas estar dispuesto a escuchar a Dios.
